Garreaud, R., Boisier, J., Alvarez-Garreton, C., Christie, D., Carrasco-Escaff, T., Vergara, I., Chávez, R., Aldunce, P., Camus, P., Suazo-Álvarez, M., Masiokas, M., Castro, G., Muñoz, A., Zambrano-Bigiarini, M., Fuster, R., Godoy, L., 2025: Hyperdroughts in central Chile: drivers, impacts, and projections, Hydrol. Earth Syst. Sci., 29, 5347-5369, https://doi.org/10.5194/hess-29-5347-2025

Intérprete

CARRION LOZANO MAURICIO ANTONIO

Fecha de interpretación

30/03/2026

Revisor

Gutierrez Villarreal Ricardo

Resultados y conclusiones

IMPACTO CLIMÁTICO: En las hipersequias de 2019–2021 las precipitaciones anuales cayeron en Chile central, provocando colapso parcial de los bosques nativos. Estos déficits son 3 a 4 veces mayores que en sequías moderadas. FRECUENCIA CRECIENTE: Los HD ocurrieron en promedio cada 22 años según reconstructor paleoclimático, pero se hacen más comunes: la cantidad de eventos extremos ya se duplico respecto al siglo XX y se duplicará de nuevo en las próximas décadas. CAUDALES FLUVIALES: Las fuentes andinas de agua respondieron drásticamente. Por ejemplo, el río Maipo (que abastece 6 millones de habitantes) vio cómo su caudal bajó a fines del período seco. Esto refleja un vínculo no lineal: sin nieve ni lluvia, los ríos caen abruptamente. AGUA SUBTERRÁNEA: Los acuíferos mostraron caídas marcadas. En 2020, tras la sequía de 2019, los niveles freáticos cayeron unos 2 metros en pozos de distintas cuencas. Esta “memoria” hídrica implica que sequías muy secas provocan descensos mucho mayores de lo habitual. IMPACTO SOCIAL: Las hipersequías exacerbaron conflictos sociales previos. Ejemplos históricos: la sequía de 1924 coincidió con crisis política en Chile (protestas en el Congreso, cambio constitucional); en 1968 agravó tensiones rurales en plena reforma agraria; la de 1998 causó escasez eléctrica (apagones en 1999); y la megasequía actual (2019) se vinculó con protestas masivas contra el gobierno. En cada caso, la escasez hídrica multiplicó descontentos sociales ya existentes.

Metodología y datos

La investigación emplea un enfoque interdisciplinario que combina análisis climático, hidrológico y social. Utiliza series históricas de precipitación (1920–2023) para identificar déficits y eventos extremos, complementadas con registros de caudales y aguas subterráneas para evaluar impactos reales en la disponibilidad hídrica. Además, recurre a reconstrucciones paleoclimáticas mediante anillos de árboles para extender el análisis hasta el año 1400, lo que permite comparar la actual megasequía con eventos históricos. Se incorporan también los modelos climáticos de gran conjunto para diferenciar la influencia del cambio climático frente a la variabilidad natural, y herramientas de teledetección (como el NDVI) para analizar el estado de la vegetación y los efectos ecológicos. En paralelo, el estudio integra un componente cualitativo basado en entrevistas y análisis de conflictos, lo que permite examinar la dimensión social e institucional de la sequía. Sin embargo, desde una lectura crítica, la metodología muestra un mayor desarrollo en el análisis biofísico que en el político, con limitada cuantificación de impactos sociales y ausencia de modelación de decisiones públicas. Aun así, constituye un enfoque sólido y sistémico que evidencia que la sequía no puede entenderse solo como fenómeno natural, sino como un problema condicionado por la gestión del agua, las desigualdades y la capacidad institucional.

Limitaciones de la investigación

DATOS HISTÓRICOS ESCASOS: Antes de 1950 hay pocas estaciones y depuraciones proxy (anillos) con incertidumbres, lo que dificulta caracterizar con detalle eventos pasados. DEFINICIÓN DE HIPERSEQUIAS: El criterio, 5% más seco, es un umbral estadístico sencillo, pero algo arbitrario; distintos umbrales podrían seleccionar periodos diferentes. ENFOQUE REGIONAL: El análisis se centró en Chile central (cordillera y valles), por lo que los resultados no se extrapolan directamente a otras áreas sin considerar sus diferencias geográficas e institucionales. ANÁLISIS SOCIAL: Las conclusiones sociales provienen de entrevistas (21 actores) y literatura específica de Chile. No se cuantificó el impacto social en cifras (solo percepciones cualitativas), por lo que puede haber sesgos de muestra o contexto local. AUSENCIA DE POLÍTICAS RECIENTES: El estudio describe efectos históricos, pero no evalúa en detalle medidas de adaptación o gestión implementadas tras 2019 ni los cambios institucionales posteriores. Esto deja abierta la pregunta de la efectividad de políticas actuales.

Recomendaciones

GOBERNANZA HÍDRICA ADAPTATIVA: Establecer un marco integrador de la gestión del agua que cruce cuencas y sectores. Fortalecer instituciones coordinadas para tomar decisiones basadas en previsiones climáticas. PRIORIZAR USOS ESENCIALES: Garantizar dotación mínima para consumo humano y proteger los ecosistemas acuáticos y forestales. Revisar normativas de asignación de agua y limitar consumos industriales/agropecuarios no críticos en tiempos secos. INFRAESTRUCTURA RESILIENTE: Invertir en embalses, recarga artificial de acuíferos y nuevas tecnologías de almacenamiento de agua. Mantener y ampliar bosques ribereños para mejorar recarga y reducir erosión sedimentaria. AGRICULTURA ADAPTADA: Fomentar cultivos tolerantes a la sequía y riego eficiente. Diversificar la matriz productiva rural para reducir vulnerabilidad a sequías largas. Incentivar sistemas agroforestales o rotación de cultivos con bajo consumo hídrico. MONITOREO Y ALERTA TEMPRANO: Desarrollar sistemas integrados de monitoreo climático, hidrológico y social (movimientos de precios, migraciones rurales). Generar protocolos de acción ante alertas de sequía extrema. EDUCACIÓN Y PARTICIPACIÓN: Informar a la ciudadanía sobre riesgos hídricos crecientes y promover la cultura del ahorro de agua. Involucrar a comunidades locales y agricultores en la planificación de gestión de agua. ADAPTACIÓN CLIMÁTICA Y NDC: Integrar estos hallazgos en las estrategias de adaptación nacional: por ejemplo, en las NDC enfatizar medidas de resiliencia hídrica y conservación de cuencas. En materia de mitigación, conservar y reforestar bosques mediterráneos ayuda a capturar CO2 y estabilizar microclimas.

Adaptación: Agua

Mitigación: Agricultura, Uso de suelo, cambio de uso de suelo y silvicultura, Procesos industriales y usos de productos

Escala: Regional

Ámbito geográfico: Chile Central ,Rio Maipo,Santiago,Río Aconcagua

Palabras clave: hipersequía , estrés hídrico , déficit de precipitaciones , gobernanza del agua , resiliencia climática , seguridad hídrica

Cita de la interpretación

CARRION LOZANO, MAURICIO ANTONIO, 2026: Interpretación de Garreaud et al. (2025, doi:10.5194/hess-29-5347-2025), Observatorio de Conocimiento Científico sobre Cambio Climático del Perú, IGP, https://cienciaclimatica.igp.gob.pe/entities/interpretation/a167b847-9364-44f4-8616-00941f43ed57